#ElPerúQueQueremos

Pedro pablo kuczynski - Diario Trome

Que sabe nadie

Publicado: 2018-03-14

El destino en las canchas políticas, con énfasis en el camino al sillón presidencial, de nuestros compatriotas involucrados en las millonarias coimas del caso “Odebrecht” no está asegurado en un momento donde los argumentos para defenderse con tal de salir limpios del escándalo terminan por ser insuficientes haciéndoles embarrar en la culpa delictiva de la podredumbre y la corrupción, donde a su vez las contradicciones y evasión a los interrogatorios de la prensa, incluyendo el accionar de nuestro actual presidente, generan un decrecimiento de sus popularidad, según la reciente encuesta publicada el domingo pasado en el Diario El Comercio. 

Pues, ese apego popular en caída se debe a reacciones y confesiones propias y ajenas que, aunque tengan cotidianidad en su forma superficial es en el fondo de meollo cuando asumen protagonismo para justificar el rechazo del ciudadano.

Sencilla pero significante resultaron para los políticos peruanos las declaraciones de Jorge Barata quién fuera, en tiempos de adquisiciones poderosas para la constructora, el representante de Odebrecht en Perú. La población en su gran mayoría consolida su postura en el hecho de que estos políticos si estuvieron informados de los aportes que recibieron para la campaña.

Además, en el álbum de la corrupción para la realidad peruana es el común denominador, como cual figura repetida en la edición 2018 de Panini, la coincidencia que ninguno de los mencionados por Barata reconozca tales aportes. El lector conoce este guion: el protagonismo del “yo no fui”, “soy el líder, pero no sé nada y “conmigo no es”. Una muestra de que estos políticos parecen ser hechos con el mismo molde o cortados con la misma tijera. Ello solo perjudica la percepción de que sí incurrieron en lavado de activos.

A su vez, existe la sospecha que estos aportes eran la primera fase para los grandes proyectos de corrupción que tenían proyectados en mutuo acuerdo. Agregando, la permanencia prolongada de Alejandro Toledo en Estados Unidos, las aseveraciones del mandatario “nosotros no hemos recibido nada del señor Barata”, las afirmaciones de Keiko Fujimori “No he recibido dinero de Odebrecht ni ha ingresado dinero de esta empresa a este partido”, solo condensa el malestar social que exige prisión para todos sin excepción.

Con lo de Odebrecht más tensión se genera en la política del gobierno la posibilidad de una posible vacancia, por lo que el primer vicepresidente de la República es voceado a declaran en cuanto medio de comunicación lo solicite y él solo opta desde hace casi cuatro meses por el silencio. Esa estrategia del también embajador de Perú en Canadá genera confianza en la población que lo identifican, que permite en el colectivo social una imagen a futuro deseada para solucionar los problemas del país.

Es ese silencio, asimismo, la prueba que Vizcarra tendría la disposición de asumir la presidencia en el caso que prospere el pedido de vacancia. Sin embargo, hace preguntarse ello si ¿Recibirá el respaldo de la bancada oficialista? ¿Hará un gobierno en cooperación con Fuerza Popular o la izquierda?

Entonces, esas interrogantes sobre el destino de los principales actores políticos del país solo perjudican el desarrollo nacional. Para estos tiempos que sabe nadie del futuro del país, donde todos mueren entre si olvidando a los nuestros, amando al enemigo.


Escrito por

SÓCRATES TORREJÓN ARIMUYA

Periodista independiente. Estudiante de Periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú.


Publicado en